El Ritmo
La misteriosa dulzura y el ritmo del verso
mis oídos tapiaban y el seso oprimían.
¿Donde está escondida la bella melodía?
Demoré el pensamiento en la letra de la lira:
Las vocales son como notas de instrumento
La calabaza a como el grave contrabajo
La embelesada e como son de clarinete
La conspicua i como violín de fino serafín
La oronda o como el tronar del bronco trombón
La efusiva u como el cuerno ululante
La consonante como una roma lima muda
La silaba sola como el silbo sibilino
La palabra como en la hoja, cálida brisa
La oración como el agua pura cristalina
La frase como el crepitante fuego ardiente
El caro verso como arpegio en pentagrama
La sonora estrofa como corta partitura
La pausa como blanca corchea silenciosa
El acento como el compás del sonoro tambor
La coma, como instante sordo en el acorde
El punto y coma; como barra de la escala
El punto seguido. Como aliento silencioso.
El punto aparte como final del movimiento.
Los dos puntos: como pórticos de la obertura
Los puntos suspensivos como trinos suspiros
¿La interrogación como pregunta intrigante?
¡La exclamación! Como el clarín de atención
Las comillas como luminarias de escenario
El acotado guión como un largo saxofón.
Ciencia y oficio medité; la musa contestó:
Dirige la batuta sólo el alma de un poeta.
© Marcos Concha, Julio 2005